530 AD y todo eso

Traducido por Angela Carosio

“en este año hubo un temido presagio. El sol dio su luz sin brillo…y parecía como un sol de eclipse, pues los rayos de luz no eran claros.”

Esta cita de Procopius de Cesarea es igual a las de otras fuentes alrededor del mundo y señala un fenómeno climático, generalmente conocido como niebla seca que viene acompañado por un verano frío, el fracaso de las cosechas y otra serie de problemas. En una serie de TV, libros y artículos en la prensa se sugirieren, como posibles causas, erupciones volcánicas, cometas y otras catástrofes. Pero esta semana se publicó un nuevo artículo en GRL que podría ofrecer una respuesta definitiva…

Es bien sabido que los anillos de crecimiento de los árboles (como el de la fotografía, proveniente de Arizona) generalmente muestran un anillo de crecimiento extremadamente pequeño para el año AD 536 (éste se puede contar hacia atrás desde el anillo marcado como AD 550.) En efecto, si observamos las anomalías de toda una serie de construcciones de anillos de crecimiento, este evento se destaca como excepcional en los últimos 2000 años, junto con los años 1601 y 1815 (ambos conocidos por erupciones volcánicas).

Fig. 1: Promedio de los componentes de alta frecuencia en 7 reconstrucciones de anillos de crecimiento de árboles del norte de Europa, por Larsen et al, 2008. El filtrado asegura que las incertidumbres en las tendencias a largo plazo (que no son importantes en este contexto) no confundan los resultados.

Estos datos coinciden con las fuentes escritas. Sin embargo, la búsqueda de una causa para AD 536 siempre ha estado plagada de problemas de cronología. El intento de asociar este evento con una erupción volcánica en las muestras de corazón hielo Dye3 de Groenlandia se desplomó cuando dicha cronología fue revisada y colocó al evento volcánico 20 años antes de AD 536. Sin embargo, recientemente ha habido un esfuerzo conjunto para ubicar todas las muestras de corazones de hielo de Groenlandia en una misma escala temporal, basada en el recuento anual de capas (Vintner et al. 2006). Debido a que todos los corazones de hielo están siendo analizados conjuntamente, las ambigüedades en un corazón pueden ser corregidas cotejando con otros. Una vez que los datos estén bien establecidos, los registros de sulfato (SO4) (que generalmente muestran el impacto de gases volcánicos), pueden ser examinados para ver si éstos coinciden. Y así lo hicieron:

Page 1 of 2 | Next page