Objectivo CO2

Traducido por Angela Carosio

¿Cuál es la sensibilidad a largo plazo del aumento del CO2? ¿Qué significa realmente sensibilidad a largo plazo?

Jim Hansen y algunos colegas (no me incluyo) tienen un texto por publicarse disponible que sostiene que la sensibilidad ronda en los 6ºC, según evidencia paleo climática. Ya que esto es significativamente mayor a la sensibilidad climática estándar de la que habitualmente hablamos, vale la pena observar en más detalle.

Debemos empezar con algunas definiciones. ‘Sensibilidad’ se define como la anomalía en el promedio mundial de la temperatura de la superficie en respuesta a una duplicación del CO2, cuando el resto de las condiciones permanecen igual. Sin embargo, dependiendo de los datos incluidos en las condiciones de frontera, se pueden obtener números muy distintos. La definición estándar, a veces conocida como la sensibilidad de Charney, asume que la superficie terrestre, las capas de hielo y la composición atmosférica (química y aerosoles) no cambian. La sensibilidad a largo plazo de Hansen, que puede ser mejor descripta como Sistema de Sensibilidad Terrestre, admite que todos estos factores cambien y reaccionen con la variación de la temperatura. Efectivamente, se pueden imaginar toda clase de sensibilidades diferentes que pueden definirse claramente mediante la sucesiva inclusión de diferentes realimentaciones. La razón por la cual el Sistema de Sensibilidad Terrestre podría ser el más apropiado, es que determina las eventuales consecuencias de cualquier escenario de estabilización de CO2.

Tradicionalmente, la decisión de incluir o excluir aspectos de retroalimentación se ha basado en escalas de tiempo relevantes y otras complejidades. Cuanto más rápida es la retroalimentación, mayor es la posibilidad de que ésta se incluya. De este modo, los cambios de nubosidad (~horas) y los cambios en el vapor de agua (~10 días) son sin duda rápidos y suelen incluirse como variantes de retroalimentación en toda definición de sensibilidad. Pero los cambios de décadas o siglos en la vegetación, o los cambios de las capas de hielo que pueden llevar décadas, siglos y milenios son más lentos y generalmente se omiten. Pero hay otras variantes de retroalimentación rápida que se excluyen de la definición estándar por razones de complejidad, como los cambios en el ozono y los aerosoles, por ejemplo polvo y sulfatos, que son afectados por los patrones de lluvia, el vapor de agua, las temperaturas, la humedad del suelo, el transporte y la nubosidad, etc.

No es casual que la sensibilidad de Charney corresponda exactamente con la sensibilidad que se obtiene con un GCM (Modelo Climático Global, GCM por sus siglas en inglés) atmosférico con una simple capa mezclada de océano, mientras que al Sistema de Sensibilidad Terrestre le correspondería una respuesta de un modelo todavía inexistente, que incluiría componentes interactivos de la criósfera, la biósfera, el océano, la química atmosférica y los aerosoles. Sin embargo, se podrían evaluar sensibilidades intermedias usando modelos de sensibilidad terrestres actualmente disponibles.

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