Apuesta al Enfriamiento Global – Segunda Parte

  1. La figura 4 muestra que un escenario típico estándar de calentamiento global propuesto por el IPCC funciona un poco mejor, para las temperaturas medias globales de los últimos 50 años, que su método con temperaturas de la superficie del océano (ver también los números de correlación en la parte superior del panel). Que el escenario típico estándar de calentamiento global funcione mejor es muy notable, ya que no incluye ningún dato observado. En la curva verde, que presenta una serie de pronósticos individuales de períodos de 10 años y que no es una sucesión temporal, cada serie temporal comienza nuevamente cerca del clima observado ya que esta inicializado con las temperaturas observadas de la superficie del océano. De esa manera, la curva verde no puede llegar muy lejos, en comparación con el escenario “libre” que marca la curva negra. Por ende, se esperaría que el pronóstico verde obtuviera mejores resultados que el pronóstico negro. El hecho que éste no es el caso, nos demuestra que la técnica de inicialización no mejora el pronóstico modelo para la temperatura global.
  2. Los “pronósticos de enfriamiento” no han pasado la prueba del período de los pronósticos posteriores. Las temperaturas globales promedio, en períodos de 10 años, han incrementado monótonamente durante todo el período considerado, ver la línea roja. Pero el método parece haber producido ya dos pronósticos falsos de enfriamiento: uno para la década centrada en 1970 y otro para la década centrada en 1999.
  3. El pronóstico no es solamente demasiado frío para 1994-2004, sino que probablemente es también demasiado frío para 2000-2010. Para que el pronóstico de 2000-2010 sea acertado, todos los meses que restan de ese período tendrían que ser tan fríos como enero del 2008, que fue de lejos y hasta ahora el mes más frío de esa década. De modo que se requeriría un enfriamiento extremo para los próximos dos años y medio.
  4. Tampoco la habilidad de su método para pronosticar las temperaturas europeas (la fig. 3c, no forma parte de nuestra apuesta) es notable. Su método ha pronosticado varios enfriamientos desde 1970, sin embargo las temperaturas europeas han ido incrementado en forma regular desde entonces. Recuerden que los pronósticos siempre empiezan cerca de la línea roja; casi todas las predicciones para europa han sido demasiado frías comparando con la realidad. De modo que parece haber un prejuicio sistemático en los pronósticos.
  5. Uno de los puntos clave del artículo es que el método permite pronosticar el comportamiento de la circulación convectiva meridional, MOC (Meridian Overturning Circulation, MOC por sus siglas en inglés). Por falta de datos, no se sabe exactamente qué es lo que estuvo haciendo la MOC, de modo que los autores diagnosticaron el estado de la MOC por las temperaturas de la superficie del océano. Para hacerlo más simple: un atlántico norte caliente significa una MOC fuerte, mientras que un atlántico norte frío corresponde a una MOC débil (aunque es, por supuesto, un poco más complejo que eso). Su método da un pequeño codazo al modelo de las temperaturas de la superficie del océano hacia las observadas antes que el pronóstico comience. ¿Pero esto induce a la respuesta correcta de la MOC? Supongamos que el modelo de la superficie del atlántico es muy fría, lo que sugiere una MOC débil. Posteriormente, se inclina hacia el modelo más cálido de las temperaturas de la superficie del océano. Pero si se hace esto, la temperatura de la superficie del océano se hace más boyante, lo que tiende a debilitar la MOC en vez de hacerla más fuerte. De modo que con este método no se puede predecir la respuesta de la MOC correctamente. Nos gustaría ver esto evaluado en un “modelo perfecto” donde se restauren las SST (temperaturas de la superficie del océano, SST por sus siglas en inglés) para tratar de llegar a un pronóstico modelo que encaje con la simulación previa (de donde se tiene mucho más información). Si no funciona para ese caso, no funcionará en el mundo real.
  6. Cuando los modelos cambian de ser conducidos por temperaturas de la superficie del océano observadas, a calcular libremente la temperatura del océano, sufren de algo llamado “shock de empalme”. Esto es extremadamente difícil, quizás imposible, de evitar, como han mostrado anteriormente otros “modelos perfectos” (ej. Rahmstorf, Climate Dynamics 1995). Este problema presenta un gran desafío para el tipo de pronóstico intentado por Keenlyside et al., en donde sucede un cambio hacia la liberación de la temperatura de la superficie del océano al principio del pronóstico. En respuesta al “shock de empalme” en un modelo, la oscilación típica de la MOC en las próximas décadas es de magnitud similar a aquella encontrada en las simulaciones de Keenslyside et al. Sospechamos que este “shock de empalme”, que no es una variante realista del clima sino un mero artefacto del modelo, pudo haber jugado un rol importante en esas simulaciones. Una forma de verificarlo sería un modelo perfecto como el que mencionamos anteriormente, o un análisis del presupuesto de radiación neta en las pruebas libres y restauradas. Una diferencia significativa puede explicar mucho.
  7. Para corroborar como ejecuta la MOC el modelo de Keenlyside et al., podríamos fijarnos en su mapa de habilidad en la Fig. 1a. Ésta muestra áreas color azul en el mar del Labrador, el mar de Groenlandia, Islandia y Noruega, y en la región de la Corriente del Golfo. Las áreas en azul muestran “habilidades negativas”, esto significa que en su método de asimilación de datos, las zonas azules empeoran la situación en vez de mejorar el pronóstico. Estas son las regiones críticas para la MOC, y ello indica que por alguna de las dos razones en 5 y 6, su método no puede predecir las variaciones de la MOC correctamente. No obstante, este método demuestra ser útil (muestra aptitudes) en algunas áreas, esto es importante y útil. Sin embargo, esta aptitud proviene de la advección de las anomalías en la temperatura de la superficie por la circulación oceánica media, más que de las variaciones en la MOC. Este también sería un tema interesante para investigar en el futuro.
  8. Todos los modelos climáticos usados por el IPCC (Grupo intergubernamental de expertos sobre el cambio climático, IPCC por sus siglas en inglés), públicamente disponibles en el archivo de modelo CMIP3, incluyen variabilidades intrínsecas tanto de la MOC como de la variabilidad de las corrientes del pacífico tropical y la Oscilación del Atlántico Norte. Alguno de esos modelos también incluyen una estimación de la variación solar en el forzante. De modo que, en principio, todos estos modelos debieran reflejar el enfriamiento encontrado por Keenlyside et al., excepto que estos modelos debieran mostrarlo al azar en un punto en el tiempo, y no en un punto específico en el tiempo. El punto específico es la innovación buscada en este estudio. El problema es que los otros modelos muestran que el enfriamiento en la media de una década con respecto a la otra, en un escenario razonable de calentamiento global es extremadamente improbable, y casi nunca ocurre (ver el correo de ayer). Esto sugiere que el pronóstico de enfriamiento global de Keenlyside et at. se encuentra fuera de la variabilidad natural encontrada en modelos climáticos, y probablemente en el mundo real también, y es quizás un artefacto del método de inicialización.

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